¿Porqué rehabilitarla?

Generalmente cuando vamos por la calle no nos fijamos en que estado se encuentran las fachadas de los edificios, pero si que es verdad que es un riesgo muy grande tener una fachada en mal estado, ya que esto puede provocar el desprendimiento de alguna zona de este y provocar daños a los viandantes que pasan por allí o los propios vecinos del edificio o zona. Esto conlleva una gran responsabilidad para todos los propietarios de la finca, a parte de los daños irreparables que pueden llegar a provocarse por el incidente.

Por ello hay que tener siempre en cuenta en que estado se encuentra nuestra fachada y convocar una junta con los propietarios o los administradores en caso necesario para llevar a cabo la rehabilitación.

Otras veces, también, no es que toda la facha se encuentre en mal estado, si no que hay una zona puntual con un deterioro y esto tampoco deberíamos dejarlo pasar.

Cuando la fachada  se encuentra en un estado “antiguo” es muy probable que, a parte de que su apariencia no sea la mejor, haya mucho polvo, se creen grietas y que aparezcan humedades exteriores que a su vez cause humedades interiores y como consecuencia falta de confort. A parte que también puede comportar un aumento de los gastos eléctricos, ya que no conserva bien el interior de la vivienda.

Otro motivo más para rehabilitar una fachada es que se puede subir la calificación energética del edificio un mínimo de dos letras, esto se conllevaría:  reducción del gasto en mantenimiento del edificio, reducción de gasto en calefacción o refrigeración del hogar, y  aumento de su valor de venta en el mercado.

Rehabilitar nuestra fachada es una inversión que resulta muy rentable.

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